Soy una sobreviviente de abuso emocional. Un día, con el corazón en pedazos y sin esperanzas, llegué a la oficina de Zori. Dios puso en mi camino a una persona muy especial. Ésa persona fue Zori. Mi experiencia la describo como un rompecabezas. Cada semana que iba a mi terapia con Zori, me sentaba y juntaba las piezas de mi vida. Examinamos cada pieza y las colocamos en el orden correcto. Después de un año y medio puedo decir que soy una mujer FELIZ, una mujer muy feliz.
Zori como una profesional y terapeuta efectiva, me ayudó y enseñó cómo ser independiente y auto-suficiente. Además me ayudó a amarme y a aceptarme a mí misma. También me ayudó a sentirme bella e importante, porque soy una persona que vale. Le digo a todo el mundo que si necesita sentirse mejor acerca de sí mismo y superar sus experiencias y traumas, acudan a Zori, que ella les puede ayudar a sentirse como una nueva persona.
Describo su terapia como una medicina y doy gracias a Dios por haberla encontrado.